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| John Wayne y Maureen O´Hara, una amistad que duró 40 años |
Ayer, Lord Ruthwen, cinéfilo y compañero bloguero, me
hizo notar que era el cumpleaños de la que sería mi pelirroja favorita, de no
ser por Katharine Hepburn: Maureen O´Hara. Cumplió nada menos
que 92 años, y creo que se merece como poco, mi modesto homenaje.
Maureen O´hara y yo tenemos una cosa en común, que
mucha gente no sabe. Me refiero a que
estudió para contable, que es a lo que me dedico yo, porque su madre quería que
tuviese una profesión alternativa por si alguna vez no podía ganarse la vida
con eso de actuar. Y es que a las madres irlandesas puede acusárseles de muchas
cosas, pero nunca de no ser mujeres prácticas.
Maureen hizo sus pinitos como cantante de ópera
irlandesa, pero un día, se presentó a un casting para una producción que al
final no se llevó a cabo, con tan buena suerte que la vio Charles Laughton. Dicen que se quedó tan impresionado por sus ojos verdes, que la convenció para que se hiciera actriz. Que
sea verdad o una leyenda, es difícil de determinar, pero lo cierto, es que la
Srta. O´Hara no tocó profesionalmente un libro contable en su vida.
Firmó un contrato de siete años con Mayflower
Pictures, se cambió el apellido por O´Hara (de nacimiento era Fitzsimons) y debutó en “La Posada de Jamaica”, dirigida por un desconocido Alfred Hitchcock. Vistos los resultados, Laughton
consiguió que RKO le ofreciese un contrato en los Estados Unidos, y con 19 años
se trasladó a Hollywood, especializándose en personajes de carácter fuerte y
decidido, dando la imagen de mujer sensata y clara.
Durante 60 años de carrera, Maureen O'Hara hizo 55 películas, siendo sus últimas apariciones de principios de los
70, cuando se retiró para dedicarse a su matrimonio con el aviador y general de brigada Charles F.Blair Jr.
Como anécdota curiosa, cuentan que en 1939, conoció a John Wayne en los círculos irlandeses de
Hollywood. Wayne acabó tan borracho, que ella tuvo que llevarlo a su casa,
iniciándose una amistad que duraría toda su vida. Maureen nunca dejó de hablar bien
de él, de quien dijo: “Wayne fue realmente un verdadero hombre”. Un gran piropo
de una mujer extraordinaria. No en vano John Wayne fue el único actor capaz de
ser un duro vaquero, llamándose Marion.


